Homenajes a El Jilguero del Huascarán

EL JILGUERO DEL HUASCARÁN

Como hija de Ernesto Sánchez Fajardo y en representación de mi madre Maruja Fuentes Vda de Sánchez , he tenido la suerte de ser invitada a diversas actividades y programas de televisión para conversar sobre el desarrollo de su vida artística y el aporte que realizó mi padre a la cultural musical del Perú y en especial de la región ancashina. aquí les comparto algunos de mis archivos visuales.

Este video es de la inauguración del Paseo turístico o boulevard "Pastorita Huaracina" en diciembre del año 2000. Fué muy emocionante develar su estatua, estoy segura que le hubiera gustado mucho a mi padre la idea de este homenaje en Huaraz, una ciudad que èl queria mucho y población a quien le dedicara muchas de sus composiciones. Luego del acto y la ceremonia, a pedido de doña María Alvarado nos llevaron a comer "trucha frita", ella lo disfrutó mucho, estaba muy contenta y no paraba de sonreir. A pesar de diferencias institucionales y ese devenir de la vida que te acerca y te aleja, doña María estimaba y admiraba a mi madre, lo que nos permitió vivir incontables experiencias a su lado y admirar su temperamento y dedicación a su arte.

Inauguración del monumento en la ciudad de Huaraz

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En 1990 ingresé a trabajar como asistente de producción en canal 7 del programa "Presencia Cultural" que dirige el reconocido periodista Ernesto Hermoza Denegri. Para sorpresa mía , me contactaron a pedido de la Dra. Alfonsina Barrionuevo para también trabajar en su programa "Descubriendo el Perú", fue una experiencia encantadora conocerla y compartir muchas ediciones de su programa. La recuerdo con mucho cariño. Aquí una entrevista que me solicitó como homenaje a mi padre, a quién ella conoció gracias a una entrevista que le hizo en 1974 para el Suplemento del diario el Comercio.

Programa "Descubriendo el Perú" - Canal 7 -Televisión Nacional del Perú.

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En el año 2000 conocí a Zonaly Tuesta, ella recien iniciaba su programa "Costumbres" en canal 7 , ya venía tiempo haciéndolo en un canal por cable. Eran sus primeros viajes y hasta el momento solo había visitado capitales de provincias. Con mi familia le sugerimos viajar a un distrito alejado del que ella nunca había escuchado hablar, le dijimos "te llevamos a Bambas, pueblo natal de mi padre". Recuerdo que Milagros su productora, el camarografo, el técnico y mi familia llegamos en una combi primero, Zonaly regresaba de un viaje al sur y se acoplaba a nosotros viniendo en otro carro, la pobre sufrío harto en el camino y llegó bastante mortificada por las penurias de un trayecto bastante dificil en la zona de Conchucos. Ya en el pueblo, el cariño y saberse en tierras del "El Jilguero" desvanecieron su fastidio. El programa salió lindo..! A todos nos gustó mucho. A partir de ese momento la demanda de su programa en distritos tan alejados de nuestro país cobró fuerza y ella y su equipo se adaptaron a esas rutas tan poco accesibles , pero donde las manifestaciones culturales están vivas a flor de piel.

Programa "Costumbres" - Canal 7 - Televisión Nacional del Perú

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DIARIO LA REPUBLICA
Íconos / Música

LA VOZ DEL JILGUERO

Por Raúl Mendoza

Ernesto Sánchez Fajardo, ‘El Jilguero del Huascarán’, se fue de este mundo hace 20 años, pero su voz y presencia persisten. Hace unos días el Instituto Nacional de Cultura (INC) lo reconoció como Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana y declaró su obra musical como Patrimonio Cultural de la Nación. Aquí recordamos al artista y su compromiso social.

En una publicación de los años 60 se puede leer de Ernesto Sánchez Fajardo, El Jilguero del Huscarán: "Cuando se presenta en los escenarios de los coliseos Dos de Mayo o el Nacional (ahora canta en el primero) todo el público aplaude y aún lanza alaridos de júbilo. El anunciador del Coliseo Dos de Mayo lo presenta: ‘Aquí está el gigante de la canción ancashina’. Y no es ningún gigante. Me honro con su amistad desde hace quince años. Es un muchacho delgado, de aspecto frágil, casi enfermizo. Cuando ha interpretado cinco o seis canciones y hace como que se va del escenario, el alarido del público se repite…". El texto es parte de un estudio sobre la música popular y sus intérpretes, y lo firma José María Arguedas.

Ernesto Sánchez Fajardo, en efecto, se hizo estrella en los coliseos y de allí pasó a la radio y el disco para lograr el éxito masivo. Llegó a la capital con la ola de migrantes en los años 40 y se quedó para hacer oír su voz como cantante. Su hija, July Sánchez Fuentes, cuenta que hizo el camino desde su natal Bambas, Áncash, a Lima, en varios años. "Se fue de su casa a los siete años. Se quedaba trabajando en los pueblos. Fue peón en las haciendas y ayudante en un montón de sitios". Partió niño y llegó adolescente a la capital. Aquí trabajaba en los mercados y al final de la jornada cantaba huaynos de su tierra –o chuscadas– para engañar al corazón y a la nostalgia.
Más tarde dejó los mercados para vender cancioneros que promocionaba interpretando él mismo las canciones. "El año 42 se vinculó con grupos folklóricos y ahí inició su carrera artística", dice su hija. Por entonces los coliseos eran lugares de reunión de gente provinciana y en ellos actuaban compañías artísticas de bailarines y cantantes. Él empezó como asistente de los consagrados y escaló uno a uno los peldaños de la fama: fue bailarín, hizo coros, cantó en grupo y llegó a solista. Esa historia de esfuerzo la comparten muchos artistas de la época. La compañía que lo acogió era dirigida por la soprano Luz Gálvez y fue ella quien lo bautizó el día del debut: Jilguero del Huascarán.

Inicios. Jilguero del Huascarán (de pie) en los años 40. A su derecha, Maruja, que sería su esposa.
Luego vendrían las presentaciones y el camino a la consagración. Grabó sus primeros discos de 45 con otro cantante de su tierra, Jacinto Palacios, por iniciativa del escritor José María Arguedas, a fines de la década del 40. De entonces queda una anécdota: la grabación fue enviada a Argentina y los discos llegaron con las etiquetas cambiadas. La grabación del Jilguero fue atribuida a Palacios y viceversa. Sin embargo, su leyenda crecería –en vivo– en los coliseos. Arguedas lo iba a ver y lo admiraba: "El Coliseo todo es dominado por la voz, por la intención ardiente, siempre ardiente y sincera con que la bellísima voz del Jilguero trae al ambiente, ya estremecido, la imagen del mundo cíclopeo pero no tan adusto, no tan bravío del Callejón de Huaylas…".

Conciencia social
En la década del 50 El Jilguero del Huascarán llegó a la radio y al disco y, por fin, el éxito le mostró su mejor sonrisa. Por entonces los artistas andinos apenas arañaban la popularidad, pero el fenómeno crecía. A la par del Jilguero también empezaban a sonar de manera constante Jaime Guardia y la Lira Paucina, Pastorita Huaracina, Wara Wara, entre otros. El Jilguero del Huascarán fue el primer artista folklórico que grabó un long- play como solista y el primero en obtener un disco de oro en 1960 con el tema "Marujita", acaso su canción más recordada. Sus canciones hablaban de amor, de desengaño, de desarraigo, de despecho, pero también de injusticia y de protesta contra la opresión.

"Él se diferenció de otros artistas porque muchos de sus temas tocaban lo social. Sus letras no tenían un nivel poético complejo, pero eran directas y cercanas a las aspiraciones de la población", explica su hija July. A contracorriente de artistas exitosos que dejan de lado su inquietud social, El Jilguero nunca hizo concesiones. Prueba de ello son muchas letras de canciones de la década del 60, cuando era más famoso que nunca. "Señores burgomaestres, cuidado con claudicar / tantas promesas leales, cuidado con olvidar / dejen las compadrerías, esa injusticia social / líbrennos de las miserias y de tanta indignidad" dice en "Señores alcaldes". Otra más: "Si revivieran Luis Pardo, el gran Alama y Atusparia / no habría tantos abusos con la clase proletaria / a las palabras del pobre nunca le dan las razones / aunque la razón les sobre, más pueden las opresiones". Letra de "Verdades que amargan".

FACETAS. En 1979 ocupó un escaño en la Asamblea Constituyente.

A fines de los años 60 tuvo un programa de radio, "El Cantar de los Andes" y desde allí lideró una movilización por la creación de una universidad en Áncash, algo que se logró años después. Por esta época también se dedicó a organizar a los artistas. Fue fundador y secretario general del Sindicato de Artistas Folklóricos del Perú y presidente de la Federación Nacional Folklórica del Perú. "Entre los años 60 y 70 él hizo mucha labor social. Llevaba ayuda a las cárceles, daba conciertos en provincias, tenía contacto con sindicatos y estudiantes", cuenta su hija July. Tenía arraigo entre la gente de a pie. Por eso no fue extraño que fuera elegido para la Asamblea Constituyente en 1979.
Fueron los últimos años en que se subió a los escenarios. July, investigadora en la Escuela Nacional de Folklore José María Arguedas, hoy lo recuerda ataviado con su sombrero, el poncho oscuro y las botas altas, a la manera de Luis Pardo, el bandolero ancashino. Ella tiene preparado un libro sobre la vida de su padre que se llamará "El Canto de un Jilguero" y será publicado el próximo año. Ernesto Sánchez Fajardo, El Jilguero del Huascarán, murió en un accidente de tránsito en 1988, pero ese es un dato en su biografía. La resolución del INC que lo declara Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana señala la esencia de su trayectoria: "contribuyó decisivamente a la vigencia, fomento y transmisión de la música tradicional popular de la Región Áncash". Este año hubiera cumplido 80 años.


UN CRONISTA MUSICAL
Por Julio Mendívil
musicólogo peruano radicado en Alemania

No hay mejor palabra para definir al Jilguero del Huascarán que la de cronista. Sus canciones encierran todas las facetas de la vida de los pueblos del Ande. Su canto ensalza la alegría, expresa el dolor, llora el amor perdido o la soledad del desamor, canta a los seres queridos, a la amada, a la madre o a los hijos, loa la naturaleza exaltando la majestuosidad de las montañas y los ríos o la injuria cuando lamenta los desastres naturales que azotan los pagos remotos. Como todo buen cronista, El Jilguero también ha recogido el sufrimiento de su pueblo. Así, muchas de sus canciones están dedicadas a denunciar el maltrato y la injusticia que padece el hombre común de los Andes. Pero su canto no se conforma con ser denuncia, sino que, más allá de ello, se esfuerza por abrir nuevos caminos hacia un mundo nuevo. El canto del Jilguero es también un canto al futuro.

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